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Adelante Bonaparte: Saetas a Kapoor.

April 8th, 2010

El jueves, un día antes de mi regreso a Bilbao, era el cumpleaños de Eduardo, él que sabia de sobra que le habíamos preparado una cena sorpresa no hizo ningún amago por salir de casa para que pudiéramos prepararlo todo. Al final nos siguió el rollo, y montamos una cena sorpresa, con globos y sombreritos de micky. Entre canapés de salmón y panchitos varios Eduardo se vanagloriaba de haber destapado nuestro entramado gastronómico y de conocer a la perfección su regalo.Y así era.

Sin embargo lo que a día de hoy ni siquiera sospecha es que todo era una gran mentira: El brownie especialidad de Grassot era un cojín húmedo de la basura, la azúcar glas era farlopa caducada, los globos y las velas eran cartonpiedra.  Los invitados sobras del peor reparto del peor telefilm,  y en resumen: toda la existencia de Eduardo (y lo que esta conlleva) es una broma astral para justificar la adquisición del nuevo CD de Standstill.

Adelante Bonaparte es el título de la nueva aventura, 12 años después de aquellos discos tan hardcore y que en un principio ignoré (error), parece difícil que sean de los mismos autores, y es que en esta ocasión las guitarras tienen aún menos protagonismo para dejar paso a un sonido limpio y puro de piano, para mi una fabulosa sorpresa. Aire fresco entre tanto sintetizador.

No me importa en absoluto que cada vez sean más tranquilos, guitarreos hacia la nada ya hay suficientes retumbando desde lonjas y locales de toda España, y supongo que por eso me crea tantísima indiferencia ese estilo, que tan lejano está de mis otros ídolos como El Columpio o Nudozurdo.

En tres cedeses hay más espacio para experimentar, por lo que a veces percibo un estilo “Boards of Cannadesco” (salvando las distancias), entre canciones más similares a los que nos tienen acostumbrado desde hace dos discos van recreándose diferentes explanadas, terrenos intermedios marcados por discretas percusiones donde caen unas pocas notas de piano para ir abriendo paso a unos samples (una selección muy personal) que son los verdaderos protagonistas. Este estilo tan absorbente lo convierte en otro gran aporte en mi colección de discos para perderse dentro, ese gran placer que es siestear escuchando música hasta que al final me duermo. No sabría decir cuantas veces la hora de la siesta ha acabado en ritual entre fragmentos de Burial, Boards of Cannada, The Cure, Autechre o Bohren & der club of gore.


Este disco tampoco dista mucho el concepto del gran Viva la guerra ( sin duda en el top ten mejores discos españoles), aunque tampoco está por encima, pero ese es mi problema de percepción, porque no creo que nada que hagan ellos ni nadie podrán igualar esa cálida sensación que me embriaga nada más comenzar el “un dos tres….. cuando me siento mal pienso en ti”

Compra obligatoria, todo el packaging muy cuidado, la nueva cajita más bonita de nuestra estantería (cerquita de la edición especial de Radiohead Kid A que está tirada en play.com).

Total que después de pasar la noche del jueves en el plástico bar a las 5 de la mañana me fui al aeropuerto para volar a casa. En el aeropuerto me colé haciéndome pasar por un cachorrito más de la camada de una familia del Opus, y todo acabo en bronca (culpa de la resaca, sueño y prisas). En el vuelo intente relajarme escuchando el maravilloso álbum del año pasado de Nosaj Thing, Drift es alucinante, sin duda mejor disco de electrónica IDM junto el de Yppah del 2009. Tanto glitch y tanta tontería al final hubo turbulencias y me mareé.

Al día siguiente fui a visitar la exposición de Anish Kapoor en el Guggenheim, por recomendación de Andrea, y  tal y como predijo me quedé todo process art, querí­a tocar todas las obras, robarle un cachito de cera y meterme dentro del ombligo gigante amarillo a pasar la tarde. Tanta cera roja me desbordó Una maravilla, ahora soy fan absoluto de Kapoor, además me ha contado Andrea que es muy mala persona, un borde y un misógino, lo que me contrastó  mucho con esa imagen de persona a la que empaquetar los niños para irse el fin de semana fuera. Todavía más fan.

Volvimos un rato a perdernos entre las ruinas de Richard Serra, que me sigue impresionando tanto como la primera vez, después de mil fotos concluimos que en el fin de los tiempos The matter of Time iba a ser punto clave en el cruissing de chaperos, artistas y robots. Yo veo suficientes ideas para que Almodobar escriba un film distópico: ChuecaTron.

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